23 diciembre 2005

¡Estoy Vivo Aún!

Queridas amigas, hoy os escribo porque tengo que daros una noticia muy importante: ¡todavía sigo en el planeta!

Sé que algunos me habéis echado de menos, otros no, y que a la mayoría le importa un carajo, pero después de unos meses de mucho trabajo y duro machaque (a muchos niveles, ya veréis) he decidido que ya tengo fuerzas para reemprender el blog.

No penséis mal, nunca lo dejé "del todo". Simplemente, durante unos días no tuve tiempo de actualizarlo y cuando perdí la costumbre, había dejado de ser una cosa prioritaria. Te lías ha hacer otras cosas y cuando te quieres dar cuenta, llevas 3 meses sin escribir ni una sóla línea. De todas maneras, rectificar es de sabios y todo tiene remedio menos la política europea de ZP, así que aquí estoy para retomar lo que dejé y volver a haceros partícipes de mis neuras, que ya os tocaba.

Como veis, he remozado la apariencia del blog (pero no os alegréis demasiado, ningún cambio drástico) y de paso he aprovechado para pasarme una noche en vela: para que veáis lo cabezón que soy. El próximo día os explicaré para qué sirve el botoncejo ese naranja (home-made, por supuesto) que tenéis en la parte superior de la página, que ahora estoy bastante cansado: son las 8 y diez y hace unas 24 horas que no duermo. Eso sí, después de pelearme con el ordenador toda la noche (bueno, he aprendido a usar las CSS en un día, ¿qué más puedo pedir?) no podía irme sin dejaros un post de reencuentro.

Ya que estoy, aprovecharemos para desearos a tod@s unas felices fiestas y un próspero año nuevo. ¡Que viva, que viva y ole que ole!

Buenos días y Saludos Peludos,

Diego.

29 septiembre 2005

El Viaje Alucinante.

¡Pero qué ocupado que estoy últimamente! Eso de hacer cosas, tener responsabilidades y que encima me guste (y por lo tanto no me agobie) no es algo a lo que esté acostumbrado. ¡Pero definitivamente me acostumbraré pronto!

Yo siempre había pensado que los estudiantes llevávamos una vida tranquila y fácil, pero ahora creo que es que hacía algo mal. No sé si era eso de no ir a clase o de no presentarme a los exámenes... ¿qué pensáis? He llegado a la conclusión de que estudiar, cuando se hace bien, es una actividad que requiere mucho tiempo y es bastante cansado, pero aun así, tremendamente gratificante. Supongo que el señor Allen tenía razón cuando decía aquello de "el sexo sólo es sucio si se practica bien". Me parece que con los estudios pasa algo parecido.

¿Sabéis? Tengo la sensación de estar andando en una cuerda floja que está suspendida a un palmo del suelo. Es como saber que estás haciendo algo excitante y emocionante, pero sé que si a mitad de camino me caigo, no es el fin del mundo... eso me quita presión y me hace disfrutar aun más de la experiencia. La culpa de ambas sensaciones (la emoción y la seguridad) las tienen algunas personas muy especiales de mi entorno. Vosotr@s ya sabéis quienes sois, así que desde aquí, de nuevo todo mi agradecimiento, de corazón. Vosotr@s sabéis que tengo un monón de cosas buenas (por las que todo el mundo me adora XDDD) pero siempre he pensado que mi mayor fortuna es mi gente. ¡Hurra por vosotr@s!

Antes de irme, os dejaré con una pregunta de las mías: ¿Qué es peor: un dolor de muelas durante una convención de postres o Bambi? Os dejaré con la incógnita... y si me apetece ya responderé mañana, o no.

Buenas noches y Saludos Peludos,

Diego.

26 septiembre 2005

Esta Vida Alegre...

... que llevaba resulta que se me acaba.

Hoy ha sido mi primer día de clases y estoy agotadísimo. Ahora mismo en otras circunstancias me engancharía a un buen libro un par de horas antes de dormir, pero me temo que ese es un lujo que ahora se me presenta como una tarea titánica. Daos con un canto en los dientes porque aún sea capaz de juntar tanta letra.

Aunque pensaba que eso de cumplir con las obligaciones iba a ser una tarea puñeteante por decirlo de alguna manera suave, es curioso lo poco estresado que estoy. De hecho, me alegro de volver a hacer mañana lo mismo: hoy ha sido un día de obligaciones, pero no de agobios, e incluso he tenido mi ratito de esparcimiento y socialización, cosa que he agradecido sobremanera. He estado un ratito con Jim y la verdad es que se ha hecho corto. Si no fuera por que ambos nos caíamos de sueño, probablemente habríamos seguido en el bar hablando hasta que cerraran. Por cierto, he vuelto a jugar al Go después de 2 meses... y sí, habéis acertado: he disfrutado como un chiquillo.

De verdad me gustaría quedarme un ratito más y contaros más cosas, pero estoy enpexando a confuncir als tlecas y creo que sería jemor irme a la camita. Me despido por hoy.

Buenas noches y Saludos Peludos,

Diego.

En Vías de Aceptación

Querido pueblo, por fin estoy de nuevo en casa. Es un coñazo esto de que tu acceso a internet dependa del sitio en el que vivas, pero bueno, la verdad es que no me ha venido nada mal este periodo de desconexión forzosa.

Probablemente debería de estar aprovechando las escasas horas de sueño de las que dispongo, pero prefiero estar mañana muerto de cansancio (y probablemente de mala leche también) con tal de saludaros a todos cuanto antes.

Aunque suene a topicazo de la muette tengo que deciros que ha habido muchos cambios en mi vida últimamente. De hecho, dentro de un rato me enfrentaré a uno de mis demonios personales más persistentes: mañana a primera hora empiezan las clases y con ellas mi fulgurante carrera académica (versión 2.0). Deseadme suerte, que ánimos ya tengo para todo el cuatrimestre.

Pues eso, que aunque os suene a poco, me voy a despedir ya. Tengo muchas cosas que contaros de lo sucedido este verano pero eso será otro día. De momento os dejo con unos avances: mi hermano tuvo un piñazo con el coche, yo fui a un par de conciertos mágicos, me he hecho un viaje inolvidable y además he dejado mi trabajo. Como aperitivo no tiene desperdicio, ¿verdad? Pues nada, seguid en el mismo canal, que mañana a la misma hora habrá un poco más.

Buenas noches y Saludos Peludos,

Diego.

18 julio 2005

Qué será, será...

Bueno, chic@s, hoy es mi último día antes de las vacaciones. Como no tengo internete en casa (y tampoco pararé mucho por allí estos días) no creo que pueda seguir posteando durante un tiempo.

¡Nos vemos a la vuelta!

Buenas noches y Vacaciones Peludas,

Diego.

17 julio 2005

Si es que no pué ser.

Puto gemelo malvado que me publica cosas sin permiso. Por supuesto estoy hablando de algo que no ha pasado... sólo es una hipotitetisesínsilis de esas,

Diego.


PD: Tú no has visto naaaaaadaaaaaaa!

15 julio 2005

Un respiro

Sé que todos estais esperando que os cuente el viaje a Talavera y el concierto de los Scorpions, pero no va a poder ser hoy. Me disculpáis, ¿verdad? La crónica llegará, estad tranquilos, pero hoy no.

Estoy muy hecho polvo. Cansado, quiero decir. Agotado de hecho. Esta última semana, he invertido mucha energía en asuntos varios, de los que el concierto es sólo una parte: el viaje en coche, el asunto de mi hermano (otra cosa que tengo que contaros), la caña a la que estoy sometiendo mi red de telecomunicaciones y mis siguientes exámenes me han dejado en la reserva. Supongo que cuando pueda dormir más de un par de horas seguidas volveré a ser la brillante y chisposa criatura a la que estáis acostumbrados (o el ogro implacable que se come a vuestros hijos... cualquiera sabe!).

Qué más, qué más... tengo proyectos! Este verano se presenta movidito: viajes, amigos, trabajo, música... Espero no acabar con sobredosis de actividad. Aunque después de tanto tiempo de estar parado, la verdad es que se agradece. Y voy a ver si me cuido un poco, que tengo que preparar este cuerpazo mío para los viajes del próximo invierno y además no quiero que se me resista ninguna nunca más [guiño-guiño].

En el campo más mentafísico, tengo que deciros que amo la vida. Hoy el sol brila más y el aire me parece más limpio, menos viciado. Las cosas malas ocurren a veces, cierto, pero las personas buenas (me refiero a las que "salen bien", a las especiales, a las de pata negra, a las que te quieres parecer cuando seas mayor -o ahora mismo-) son una constante. Están, y yo afortunadamente tengo a unos cuantos (debí de ser algo bueno en otra vida, porque tengo más de los que me tocan!) alrededor y su número sigue creciendo. A los que sois, muchas gracias. Vosotros sabéis, yo sé y también es verdad que nunca tendré palabras suficientes para describiros. Por suerte, mi corazón es de renta baja, y ya tengo algunos inquilinos vitalicios.

Si fuera una foto, ahora mismo estaría de pie, de perfil, mirando hacia arriba, sobre un acantilado escocés, con un sol de justicia y llorando al viento. Llorando con una sonrisa de oreja a oreja. Las lágrimas son porque estoy triste... la sonrisa es porque aún así soy feliz. ¿Se entiende? Yo tampoco, pero es así. Bendita patata, que me trae tantas cosas buenas. Deleitándome en el hecho de ser humano, os dejo por hoy. ¡Cuidaos!

Buenas Noches y Saludos Peludos,

Diego.

12 julio 2005

Fascinado por el casi.

No sabía qué hacer, así que me he puesto a escribir. Generalmente, son esas pequeñas cosas que a menudo pasan desapercibidas para el resto de la gente las que más nos hacen pensar en nosotros mismos y en el mundo que nos rodea. Y no puedo evitar la idea de que en cierta medida no somos más que seres que trasladan esas cosas de un lugar a otro y de una persona a otra. Pensad en la cantidad de objetos, informaciones y sensaciones que pasan por vuestras manos a lo largo del día y luego acaban en manos de otra persona.

Por ejemplo, los pendientes que llevo ahora, no los compré yo. Fueron un regalo de una persona especial porque ella había cogido unos míos, los cuales acabaron en un lugar desconocido (y seguro que viviendo sus propias aventuras). Ella a su vez, había comprado estos pendientes en algún puesto de venta ambulante a alguien que usó el dinero que recibió por ellos para “trasladar” otro objeto de una persona a otra. Da un poco de vértigo, pero en el fondo es hermoso pensar que todo está relativamente conectado y que, sin embargo, ello proporciona una infinidad de historias totalmente independientes, aunque muy próximas. Es esa fascinación romántica de las cosas que casi se tocan, casi coinciden, casi se cruzan, casi se caen o casi se conocen lo que muchas veces nos hace perder el miedo a lo desconocido y comprobar qué hubiera pasado si esto o aquello se hubiera tocado, hubiera coincidido, si aquello otro hubiese caído o si nos hubiéramos conocido. Vivimos, pasamos, ignoramos muchos “casis” y tomamos otros pocos: elegimos. A veces nos apesadumbramos por que unas elecciones cancelan otras posibilidades y tememos habernos equivocado, pero ésa es la belleza del asunto: siempre queda otra elección para hacer, otra curva en el camino que oculta lo que está por venir pero que a su vez es el camino para llegar a ese futuro. Paradójico, ¿no creéis? Supongo que aunque dé miedo, todo lo que impulse al cambio es inherentemente bueno.

Ahora me encuentro en un momento de mi vida en el que el camino que quiero seguir aparece claro y despejado ante mí, pero insidioso y misterioso como es, en cuanto levanto la vista para mirar al cielo y coger fuerzas, muta, se transforma y, al bajar la vista al suelo de nuevo, encuentro ramificaciones y encrucijadas donde antes no las había. Cada una es una tentación, pero sé que me apartará irremisiblemente de la ruta que elegí tomar con tanta determinación tan sólo un instante antes. Así que en vez de pensar en los caminos que casi tomo o las alternativas que casi pierdo, me concentro en contemplar lo que realmente he alcanzado y lo que definitivamente aspiro a conseguir.

Cuando siendo aún un niño decidí en qué manera iba a conducirme por la vida, pensé que si me mantenía fiel a mí mismo, podría examinar mis actos pasados y sentirme orgulloso de ser como había escogido. ¡Me equivoqué! Bueno, quizá equivocar no sea la palabra más adecuada... digamos que pequé de ingenuo. Lo que no sabía es que una de las lecciones que tenía por aprender es que a veces, la elección que hacemos se reduce a unas pocas alternativas y ninguna es la ideal. Supongo que es como cuando naces y tienes que salir del vientre de tu madre: pierdes algo en el proceso, generalmente algo de ti mismo, algo irrecuperable, pero tienes que afrontarlo. Ese es el camino, es el curso de la vida y estás inmerso en él. No digo que no haya salida y debamos resignarnos (¡eso jamás!) pero afirmo con rotundidad que uno no siempre es la estrella del espectáculo y no siempre es todopoderoso sobre sí mismo ni una voluntad imparable. Como dice la antigua oración, es necesaria sabiduría para reconocer lo que no se puede cambiar y cierta habilidad de auto-conservación para afrontar ese plato de mal gusto con la entereza y la claridad suficientes que permitan salir beneficiado de tal lance.

Es caprichoso el curso de mis pensamientos, así como el mundo en que nos movemos. Las cosas son casi predecibles y sus bases casi estables, pero las personas no son casi amables: son definitivamente hermosas y adorables, en el sentido más estricto del término. Aunque sean sólo una pequeña parte del universo y sólo una de las tantas maravillas ante las que sobrecogerse, son mi escalofrío favorito, mi sobresalto preferido y mi consuelo ante tanto azar y tanto casi. Si sois personas, sabed que aquí hay alguien que necesita de la belleza que supone vuestra mera existencia. Si además sois personas buenas, sonreiréis a menudo y ayudaréis (posiblemente sin daros cuenta y sin querer) a seres oscuros como yo a encontrar la calma en el universo. Si por el contrario os halláis entre aquellos a los que todo parece tenebroso, sólo os diré que abráis los ojos y miréis hacia el interior de los demás y de sus historias: cambiaréis algo de sitio y entraréis en la rueda que casi da sentido a todo lo demás ;)

Buenas noches y Saludos (casi) Peludos,

Diego.

UPS!

Ayer hubo algunos problemas con el template del blog (probablemente debido a alguna metedura mía de pata). Ya está la mayor parte solucionada, aunque hay que seguir afinándolo. Intentaré recuperar los links que he perdido, pero eso ya con más calma. Hala, disfrutad con el post de hoy!